Si tiene acceso a algún medio de comunicación (y si está leyendo esto ya conocemos la respuesta), es muy posible que en las últimas semanas se haya encontrado con numerosas noticias relacionadas con el lanzamiento de un coche supuestamente revolucionario. Efectivamente, hablamos del Tesla Model 3, el vehículo con el que la compañía de Elon Musk quiere desembarcar en el mercado automovilístico de masas y que, a tenor de las palabras de su CEO, va a provocar un auténtico tsunami en el sector. Veamos qué hay tras estas expectativas.

El Tesla Model 3 el resultado de muchos años de pruebas para hacer llegar la exclusividad y las posibilidades tecnológicas del Model S a un segmento mucho más amplio del mercado. Aquí es donde localizamos las primeras discrepancias entre los analistas, puesto que algunos consideran que las diferencias entre ambos modelos son muy acusadas. Ahora bien, ¿ha cumplido Tesla la promesa de desarrollar el coche eléctrico e inteligente con mejor relación calidad/precio del mercado? Posiblemente, la respuesta a este gran interrogante sea positiva.

Los expertos de los medios internacionales que han tenido acceso privilegiado al volante del Model 3 (Top Gear-BBC, The Washington Post…) han respaldado de manera bastante clara la optimista visión de Musk. A tenor de sus palabras, el modelo más asequible de Tesla seduce desde el primer momento e invita a largas jornadas de conducción. No solo no se ha producido la temida pérdida de pasión que muchos vinculaban a la vorágine tecnológica sino que la experiencia para los usuarios resulta sumamente estimulante. “El Tesla Model 3 no tiene competencia en el mercado” o “este coche marca un punto de inflexión” son algunas de las valoraciones de las reviews más leídas.

Por nuestra parte, nos inclinamos a pensar que la apuesta de Tesla era muy fuerte y que todavía deberá correr algo más el tiempo para realizar una examen riguroso. No podemos dejar de lado la notable inversión realizada por la compañía estadounidense para sacar al mercado el Model 3. Tampoco podemos esconder la euforia desatada desde hace meses entre los inversores bursátiles, que llevaron a Tesla a superar en capitalización en bolsa a gigantes tradicionales como Ford. El ruido ha sido, por tanto, inmenso. No tardaremos en comprobar si la realidad está a la altura.