Unir “tecnología” y “revolución” en la misma frase se ha hecho tan habitual que, para el lector habitual de este tipo de informaciones, puede que este binomio ya no signifique nada. Quizá cambie radicalmente de idea al comprobar cómo la manera en la que gestiona su negocio o su estrategia comercial podría estar muy cerca de sufrir un auténtico tsunami gracias a alguno (o varios) de los siguientes avances tecnológicos.

Realidad extendida
No hay película de ciencia-ficción clásica que no incorpore algún sistema de comunicación o colaboración a distancia entre los personajes (como los hologramas de Star Wars). La realidad extendida o aumentada está cada día más cerca de convertirse en una herramienta de trabajo más, cambiando para siempre los esquemas de los responsables de la gestión directa de la plantilla. Por supuesto, esta tecnología también afecta de lleno a los consumidores, que pueden acercarse virtualmente a cualquier lugar. Sería el caso, por ejemplo, del servicio de “visita virtual” que BMW ofrece a quienes deseen conocer sus vehículos.

Inteligencia artificial
La inteligencia artificial (o AI, por sus siglas en inglés) sigue suscitando reacciones encontradas pero sus ventajas son tan evidentes que nos obligan a pulir cuanto antes sus inconvenientes. En estos momentos, el desarrollo de la AI se está centrando en el “aprendizaje” de los sistemas para que puedan tomar decisiones dentro de unos límites claramente predefinidos. Algunas empresas han empezado a incorporar sistemas de AI que se auto-evalúan para no volver a cometer posibles errores. Como cualquier alumno, vaya.

Internet del pensamiento
El concepto de “Internet de las cosas” o IoT es ya de dominio público pero quizá el de “Internet del pensamiento” necesite alguna que otra aclaración. En realidad, se trata de una suma de fuerzas, donde el elemento tecnológico y el factor humano están muy presentes. Por un lado, se introducen sistemas con gran autonomía o que mejoren sensiblemente la experiencia de los usuarios al disfrutar de un servicio. Por otro, obligan a las empresas a contar con profesionales no solo competentes sino también inteligentes.

Verificación de datos
El Big Data ha abierto la puerta al procesamiento de millones de datos con mucha mayor sencillez pero, ¿dónde queda la ética a la hora de generar información? Las técnicas de verificación de datos se imponen como una tecnología necesaria para evitar usos indebidos de la información o, directamente, el falseamiento de datos. Este recurso se apoya sobre una lógica tan simple como efectiva: no incentivar las malas prácticas en la gestión de datos. Y no nos referimos únicamente a información falseada sino también a la que ha quedado desfasada y sigue dándose por válida.

No te quedes tú también desfasado. Léenos a diario para no dejar pasar ninguna oportunidad de mejorar tu negocio.