Israel es uno de los países más fascinantes de cuantos se sitúan a orillas del Mediterráneo. Crisol de culturas y poseedor de una historia tan particular como interesante, Israel se posiciona hoy como un destino turístico con crecientes posibilidades. Para todo aquel que no haya estado nunca en el Estado hebreo, muy posiblemente la realidad que encuentren a su llegada supere con creces sus expectativas. Seguidamente, te contamos por qué.

Israel es, en efecto, un país con mucha historia a sus espaldas y esta se manifiesta de múltiples maneras a lo largo del territorio. Solo en Jerusalén, nos encontramos con algunos de los monumentos históricos más importantes para la civilización occidental. El Santo Sepulcro o la Cúpula de la Roca serían algunas de las visitas imprescindibles, siempre desde el respeto por su sentido religioso (lo mismo que el Muro de las Lamentaciones). Masada y las orillas del Mar Muerto serían otros puntos destacados para sorprenderse con el patrimonio histórico israelí.

En Tel Aviv, en cambio, es la modernidad la que toma el protagonismo y de qué manera. Capital financiera de Oriente Próximo (y capital administrativa de Israel), la ciudad brilla con luz propia o, mejor dicho, con la de sus vanguardistas edificios. Y es que, los cánones arquitectónicos establecidos por la escuela de Bauhaus son muy populares en Tel Aviv. Junto con las notas más modernas del distrito financiero y del Puerto de Yafo, el barrio Neve Tzedek ofrece una larga sucesión de tiendas, tanto de grandes marcas como tradicionales.

En los últimos años ha cobrado protagonismo una nueva forma de visitar Israel a través de su gastronomía. La cocina hebrea, rica en matices por sus ancestrales orígenes y por la confluencia de la tradición oriental y la mediterránea, puede disfrutarse en numerosos restaurantes de las principales ciudades. En Tel Aviv, por ejemplo, la zona de Kerem Hatemanim está considerada una de las mejores para degustar las bondades culinarias nacionales. Eso sí, con cierto presupuesto.

No podemos concluir la visita sin hacer referencia al entorno natural israelí, donde los paisajes desérticos adquieren una inusitada belleza. La provincia de Judea alberga diferentes rutas por el desierto, periódicamente jalonadas por algún oasis y por poblaciones de pequeño tamaño. Desde luego, la icónica fotografía flotando en las altamente saladas aguas del Mar Muerto puede ser un buen broche de oro a nuestra estancia en Israel.