La hostelería es una de las actividades más importantes en todo el mundo, especialmente en aquellas regiones en las que el turismo se deja ver con mayor intensidad. A menor escala, la apertura de un restaurante puede ser también la culminación de un sueño largamente meditado. Sea como sea, nadie debería pensar que iniciar un negocio de estas características es un camino de rosas. La determinación y el esfuerzo son indispensables, sí, pero hay otras claves que conviene conocer para llevar el proyecto a buen puerto.

El primer paso no puede ser otro más que prepararse para todo lo que está por venir. Es decir, conviene que el emprendedor se interese por la oferta hostelera disponible en la zona en la que desea abrir su restaurante, incluyendo tanto el número de opciones como su temática y calidad. También resulta de utilidad recibir asesoramiento profesional antes de abrir el restaurante al público. Por ejemplo, los propietarios de negocios similares pueden darte algunas pautas básicas para no verte superado por las responsabilidades en los primeros meses. Y de cara a la apertura oficial, planéala como un gran acontecimiento o hazla coincidir con alguna celebración local relevante.

Y si las cuestiones preparatorias son esenciales, la gestión diaria no lo es menos. No pocos restauradores ponen el acento en la variedad y calidad de los platos disponibles, lo cual no es necesariamente malo. Sin embargo, esto no puede traducirse en que la gestión financiera quede en segundo plano. Exactamente igual que sucede en cualquier otro tipo de negocio, las cuentas son el apartado más sensible para el éxito de un restaurante. Elabora cálculos a largo plazo, contabiliza todas las variables, presta atención a la evolución de las cifras y actúa con rapidez cuando algo no marche como es debido.

Por supuesto, el factor gastronómico no podía faltar entre las recomendaciones iniciales. Sé muy selectivo con todo aquello que vayas a incorporar en tu carta y asegúrate que podrás seguir ofreciendo esos productos o platos durante mucho tiempo. Ligado a lo anterior, haz acopio de papel, bolígrafo y calculadora para establecer los precios de las distintas referencias de la carta. Cuando lleves unos meses de actividad, empieza a recabar comentarios por parte de tus clientes y procura tomarte en serio las sugerencias más constructivas. Y un último consejo, si sois varios socios, ahórrate sorpresas futuras dejando todos los flecos recogidos por escrito.