Existen múltiples maneras de preparar o servir un café. Tantas como consumidores, añadiría algún que otro barista. Tomarse una taza de este líquido espeso, amargo y, sin embargo, adictivo, es la forma más convencional de consumirlo pero quién puede resistirse a combinarlo con leche, licor o hielo. Lo que nadie discutiría es que el grano de café debe molerse y combinarse con agua caliente o con vapor de la misma. Hasta ahora. Y es que, México está viviendo una auténtica fiebre por el Cold Brew Coffee, una forma casi revolucionaria de beber café.

Y no, no nos referimos a un café helado o con hielo, como podría desprenderse de su particular denominación. Este café se sirve frío, sí, pero porque su método de preparación no incluye el agua caliente. Consecuentemente, los plazos para su preparación se dilatan de manera muy notable. Si un espresso puede estar listo en menos de un minuto (y con las cafeteras automáticas, puede tardar incluso menos), la infusión de café requiere de entre doce y veinte horas para que el líquido resultante pueda servirse. Así pues, conviene tomarse el asunto con calma.

El motivo de semejante margen de tiempo es que, al prepararse en frío, el grano de café tarda mucho más en transmitir su aroma y sabor al agua. Se trata, además, de un sistema especialmente delicado, por lo que los establecimientos que lo sirven deben prestar mucha atención al tipo de grano o al tiempo transcurrido. El grano de café tiene que haber sido tostado muy recientemente (no más de seis meses atrás) y ser puro. En caso contrario, el café frío podría ser insípido o mucho más amargo que el convencional. Preparado correctamente, todos los consumidores coinciden en señalar que resulta mucho menos ácido que el café tradicional. Las mejores cafeterías de México hace tiempo que lo han incluido en su carta.

Los baristas de mayor renombre aseguran que esta bebida puede combinarse con muchos más productos o platos que el café caliente, debido a que encaja mejor con matices muy diferentes. Otra característica específica es que presenta una mayor carga de cafeína, por lo que actúa como bebida energética, contribuyendo a su consumo en ambientes distendidos. A pesar de ello, el sabor es más suave, aspecto que apreciarán especialmente los más acostumbrados a los cafés con cuerpo. Lo que no varía es la variedad de opciones a la hora de servirlo en la mesa.

Algunas cafeterías ofrecen el Cold Brew Coffee solo, con leche, con trozos de frutas y con bebidas alcohólicas, entre otras combinaciones. Por supuesto, la creatividad de cada barista puede marcar diferencias, de ahí que se haya popularizado la costumbre de ir probando las propuestas más atrevidas de cada local. También cabe la posibilidad de prepararlo en el hogar, siempre y cuando se disponga de una cafetera que permita infusionar o una cafetera de prensa francesa.

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