Realizar un viaje es una actividad generalmente meditada y que responde a una larga lista de motivaciones (trabajo, ocio, estudios, visitas familiares…). Dependiendo de las características del desplazamiento, los preparativos serán más o menos intensos. Una duda que sale siempre a relucir durante la planificación del viaje es la de si resulta necesario contratar un seguro específico. En ocasiones, la respuesta parece obvia (damos por sentado que no lo necesitamos en un viaje nacional y que sí que resulta imprescindible al visitar una zona conflictiva), pero otras veces, no tanto. ¿En qué tenemos que fijarnos para tomar una decisión?

¿Es necesario para nuestro viaje?

La primera pregunta que cabe hacerse es la de si las características de nuestro viaje hacen necesaria la contratación del seguro. No existe un criterio objetivo universal pero se da por sentado que los seguros de viaje no son especialmente útiles en los desplazamientos dentro de un mismo país. Generalmente, los riesgos de viajar a otro Estado son prácticamente los mismos que los existentes en el que residimos actualmente. La única novedad la incorporarían los factores climáticos. Por ejemplo, viajar a Iowa o Nebraska en época de tornados es un riesgo adicional

Tampoco serían rentables los seguros en viajes dentro del espacio comunitario europeo (por ejemplo, de España a Alemania), en tanto los acuerdos entre estos países garantizan una asistencia sanitaria gratuita, entre otras ventajas. Habría excepciones como los viajes que superen los 5.000 dólares, en cuyo caso, incluso siendo de corta distancia, sería interesante disponer de coberturas adicionales. En el caso de los ciudadanos estadounidenses, Medicare no cubre los gastos médicos en otros países en ningún caso. Lógicamente, los seguros son también imprescindibles cuando se viaja a zonas con incidencia de enfermedades exóticas o con riesgos asociados al clima o a factores socio-políticos.

Conocer las coberturas

Si hemos tomado la decisión de contratar un seguro de viaje, debemos conocer el grado de cobertura que nos ofrece. Es posible que este se anuncie como una garantía frente a enfermedades contraídas en el extranjero o cualquier otra situación imprevista. Esto puede ser cierto pero conviene examinar la letra pequeña de la póliza. ¿Están cubiertos todos los gastos ocasionados por una eventual hospitalización o solo una parte de ellos? ¿Disponemos de asistencia médica en el país que vamos a visitar? ¿Nos cubre la totalidad del valor de nuestro equipaje o hay una cantidad máxima a reembolsar?

Informarse sobre el destino

Aceptando que la contratación de un seguro de viaje es necesaria para desplazarse al extranjero, es posible que no necesitemos estar totalmente cubiertos en cualquier caso. Por ejemplo, si se viaja a un país sin ninguna alerta sanitaria y sin que esté expuesto a otros riesgos permanentes, posiblemente baste con disponer de una póliza para calamidades imprevistas. En cambio, si nos vemos en la obligación de viajar a un país en el que ya existe una alerta específica, hay que contratar seguros integrales.