Hace ya algunas décadas, viajar en avión era sinónimo de embarcar sin agobios, disponer de diferentes servicios incluidos y recibir una atención exquisita por parte de la tripulación. Con el tiempo, la creciente popularidad de este medio de transporte obligó a las aerolíneas a comercializar billetes de distinta categoría, estableciéndose las ya clásicas clase turista y primera clase. Si bien el precio del primer pasaje resulta cada vez más económico, quienes deseen volar con atenciones adicionales tienen que asumir un fuerte desembolso. A continuación, te ofrecemos una serie de consejos para volar en primera clase sin arruinarse. El valor de la fidelidad

La mayoría de las compañías aéreas disponen de buenos programas de fidelización. Por consiguiente, si adoptas la costumbre de volar siempre (o casi siempre) con la misma aerolínea, es posible que acabes consiguiendo importantes descuentos en los billetes de primera clase.

Al acecho de las promociones

Dado que los billetes de primera clase suelen tener peor comercialización que el resto de pasajes, algunas aerolíneas (o algunas plataformas digitales) los ponen a la venta con algún descuento. Seguirá siendo más caro que un billete convencional, lógicamente, pero permitirá disfrutar de los exclusivos servicios de la primera clase a un precio inferior.

Flexibilidad horaria

Muchos viajeros tienen que participar en un encuentro empresarial en una fecha determinada y regresar rápidamente para atender otro compromiso en su localidad, por lo que sus horarios para volar no son negociables. Si no es tu caso, puedes examinar -con paciencia- las fechas en las que más económicos resultan los billetes más exclusivos. A modo de ejemplo, los días centrales de la semana suelen contar con billetes más baratos que los del fin de semana. Otro tanto puede decirse de la hora del vuelo.

La educación puede valerte un billete de primera clase

Más que un consejo para ahorrar, se trata de una sugerencia para volar con todas las comodidades con un billete de clase turista. Es habitual que parte de los asientos de la primera clase queden por ocuparse. Dependiendo de tus dotes como actor, y de tu manera de formular la queja, puedes comunicar a la tripulación que te encuentras muy incómodo en tu asiento. No serías el primero que despega en clase turista y aterriza en primera clase.

Ser uno más

Si, finalmente, conseguimos sentarnos en un confortable asiento de primera clase, no ha lugar a causar una mala impresión entre nuestros vecinos. No importa cómo vayan vestidos o qué estilo de vida expresen con sus comentarios y complementos. Compórtate como si llevaras toda tu vida viajando en esa sección tan específica del avión.

Recibe otras interesantes sugerencias para tus próximos viajes en las siguientes entradas del blog.