La perspectiva de que las máquinas sean capaces de realizar cálculos de manera totalmente autónoma y, consecuentemente, puedan ejecutar acciones que escapen al control de las personas ha llenado muchas horas de ciencia ficción. Este temor, sin embargo, podría demostrarse prontamente infundado cuando las máquinas inteligentes empiecen a cumplir funciones que hagan más cómoda nuestra existencia y mejoren la eficiencia de nuestras industrias. Hoy traemos a colación los ejemplos de distintos sectores económicos en los que las máquinas inteligentes ya están generando beneficios para los usuarios.

El ámbito financiero

Por definición, el sector de las finanzas es uno de los más complejos de la economía mundial. Se actualiza prácticamente a diario y se ha demostrado como uno de los más abiertos a la entrada de nuevas tecnologías. Por ello, en su seno se ha abonado el terreno para que los sistemas informáticos se conviertan en auténticos asesores financieros personales. De hecho, esta posibilidad está ya muy extendida en todo el planeta, con diferentes programas de uso cotidiano que realizan recomendaciones de inversión en base a perfiles personales previamente analizados. Lógicamente, todavía queda un largo camino hasta igualar la fiabilidad de los mejores analistas. Por ahora.

La salud

A pesar de que muchos usuarios no contemplen que una máquina pueda manejar parámetros muy sensibles de su salud, quizá sus prejuicios hayan quedado ya obsoletos. La clave radica en la posibilidad de recibir información precisa y personalizada sobre nuestro estado de salud a través del teléfono móvil. Ya existen amplias bases de datos que suministran información fiable a los usuarios de numerosas aplicaciones médicas. Eso sí, el alcance de esta tecnología se limita a enfermedades comunes y poco agresivas. Es posible, en cualquier caso, que en un futuro recibamos diagnósticos más completos sin pasar por una consulta física (gigantes como Google están trabajando en ello).

Aseguradoras

Siguiendo una lógica similar a la de los sistemas informáticos que nos recomiendan dónde invertir, también se observa una tendencia a la inteligencia artificial en el campo de los seguros de todo tipo. Piensa por un momento qué ocurriría si los coches autónomos alcanzan un grado de efectividad del 100%: el fin de los accidentes de tráfico. Otro tanto puede decirse de la perspectiva que dibuja la posibilidad de evitar enfermedades (o paliar sus síntomas) con una sencilla consulta a través de nuestro teléfono móvil. Sin duda, las pólizas de seguros se suscribirán igualmente a distancia… y con menores costes.