China es una de las civilizaciones más antiguas del mundo. A decir verdad, compartiría este título con la India, con varios milenios de historia a sus espaldas. Se trata, por tanto, de un destino turístico marcado a fuego por su esplendoroso pasado pero también por su no menos ilusionante presente. China es la segunda mayor economía del orbe y también uno de los países con mayor diversidad de opciones turísticas, aspectos que recogemos, junto con otros, en la siguiente guía (breve) de viaje por China.

El viajero especialmente aficionado a la historia encontrará en territorio chino un patrimonio difícil de igualar. Las diferentes dinastías que se han sucedido en el extinto trono imperial chino dejaron notables testimonios de su grandeza, como la Ciudad Prohibida erigida por la dinastía Ming. Este complejo palaciego, ubicado en la ciudad misma de Pequín, puede ocupar perfectamente una o varias jornadas entre habitaciones, jardines, parques y otros espacios marcados por el lujo. Cabe destacar que este recinto se sitúa frente a la Plaza de Tian’anmen, una de las mayores del mundo. El Palacio de Invierno y las secciones de la Gran Muralla próximas a la capital, son otras opciones a considerar.

Cambiando radicalmente de enfoque, China es también un país que posee una riqueza natural considerable y muy heterogénea. Así, el desierto de Taklamakan, al noreste del país, ofrece una experiencia bastante diferente a lo que solemos asociar con el gigante asiático. Igualmente desconocidas por el gran público resultan las ciudades de Luoyang y Kaifeng, otrora urbes de gran importancia política y económica y que hoy pueden disfrutarse como una ruta histórica. Es más, ambas ciudades están perfectamente conectadas con trenes. También en el interior del país, aunque son bastante más populares, los guerreros de terracota del Mausoleo de Qin Shi Huang bien merecen una visita.

Desde luego, el patrimonio histórico y los parajes naturales no son los únicos motivos para desplazarse a China. Costumbres como el Año Nuevo Chino, eventos como el Festival Internacional de Esculturas de Hielo y Nieve de Harbin o excursiones únicas por templos budistas esparcidos por las montañas son solamente otras posibilidades. En cualquiera de los casos, el viajero se beneficiará especialmente de los cada vez más numerosos vuelos directos desde las principales ciudades de Estados Unidos. Como último consejo, el tiempo será más benevolente si el viaje se realiza entre marzo y mayo o entre octubre y noviembre.